
Era el último proyecto de
Roman Polanski, especialista en espantar a los productores con grandes películas de nulos resultados comerciales: envalentonado, sin duda, por el razonable éxito de su
Oliver Twist, el genial polaco decidió a adaptar
Pompeya, novela histórica del exitoso
Robert Harris que relata la conocida travesura del Vesuvio. ¿Presupuesto de la broma? Ciento cincuenta millones de dólares.
Así que la productora empezó a dudar, y a dudar, hasta que al bueno de Polanski -que ya dijo una vez, tras sacar adelante
Piratas, que dejaba el cine porque ya estaba harto de mendigar- se cansó de esperar y se fue a otra cosa.
¿Otra cosa? No del todo. Porque, si Polanski acabó harto de los productores, no se resigna a renunciar al autor, y parece que la última obra de Harris va a ser la responsable de que el director vuelva al thriller.
El libro saldrá en español en junio bajo el título
El poder en la sombra, y es comprensible que Polanski, que deseaba desde hace tiempo dirigir un thriller político, se haya sentido atraído por él.
La cosa ve de un "negro" literario -que nadie se ofenda, no es racismo sino la jerga del oficio- que, habiendo recibido el encargo de redactar las memorias del primer ministro británico, es hallado muerto en las consabidas "extrañas circunstancias". Un secreto escabroso del "premier" y los proverbiales trapos sucios de los servicios secretos de su graciosa majestad dan lugar a un librote de ésos de los de pasar un muy buen rato, así que todos los que disfrutamos con las andanzas de Harrison Ford en
Frenético lo haremos seguramente con Ghost, la adaptación del libro de Harris.